poesia el año lìrico
Ves de rosas. Van mis risas
en ronda a la vasta selva,
a recoger miel y aromas
en las flores entreabiertas.
Amada, ven. El gran bosque
es nuestro templo; allì ondea
y flota un santo perfume
de amor. El pàgaro vuela
de un àrbol a otro y saluda
tu frente rosada y bella
como a un alba; y las encinas
robustas, altas, soberbias
cuando tù pasas agitan
sus hojas verdes y trèmulas,
y enarcan sus ramas como
para que pase una reina.
¡Oh, amada mìa¡ Es el dulce
tiempo de la primavera.
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